Santander, tierra de aventura y pueblos mágicos

Parque Nacional del Chicamocha - Santander
Por algo Santander ha sido llamada “Tierra de Aventura”. Escenarios para la práctica del canotaje como los ríos Fonce, Suárez o Chicamocha; para la espeleología como la Cueva del Indio (Páramo), la del Yeso (Curití) o la Antigua (Barichara); para el rappel como las Cascadas de Juan Curí sobre la vía a Charalá o de Parapente en zonas como el Cañón del Chicamocha o la Mesa de Ruitoque en el municipio de Florida blanca, confirman el por qué de ese título.
Claro que además de la aventura, hay muchos motivos por los cuales en esta tierra de héroes de la historia como José Antonio Galán, existe el lema – y se repite a diestra y siniestra- que “Quien pisa tierra santandereana, es santandereano”.
Por ejemplo, además de una gastronomía singular en la cual el mute, el cabro con pepitoria, la sobrebarrida, la carne oreada y hasta las hormigas culonas hacen parte de los menús de restaurantes típicos de la región, la mayoría de los municipios ofrecen experiencias únicas para cualquier viajero.
De hecho en las “bravas tierras de Santander” se ven caravanas de carros sobre la vía al municipio del Valle de San José, ubicado a 17 kilómetros de San Gil, a donde miles de turistas se desplazan sólo por el placer de probar chorizos cocinados en guarapo, pero al calor de las cenizas que producen las ya casi
extintas estufas de leña. Una receta que inmortalizó quien en vida se conocía como “Doña Eustaquia” y que ahora replican sus herederos con tan buenos resultados.
Sobre la misma ruta se ubica el municipio de Páramo, pueblo de producción de caña, en el cual mientras los más fervorosos pueden visitar el santuario de Nuestra Señora de la Salud, lo más jóvenes y osados tienen la oportunidad de explorar las profundidades de la llamada Cueva del Indio, un lugar en donde los guías señalan “se entra volando- por cuenta de una tarabita- y se sale nadando”. Claro, es que si el turista no se lanza a un vacío de cinco metros de altura para caer en una quebrada que traviesa la caverna, todo en completa oscuridad, no hay forma de volver a ver la luz del día.
Mención aparte merece Barichara denominado el “Pueblito más lindo de Colombia” y declarado Monumento Nacional desde 1978. Calles empedradas surcadas por cuadriculas que forman casas construidas en tapia pisada y balcones de tipo español, hacen de este municipio un tesoro colonial y arquitectónico por excelencia, en donde la talla en piedra es una de las actividades principales de sus habitantes.
Lugares como la Capilla de Santa Bárbara, el Parque de las Aguas, la Casa de Aquiles Parra, el Puente Grande y su catedral sostenida por diez columnas monolíticas labradas, hacen parte de los atractivos que ofrece este municipio localizado a 20 kilómetros de San Gil, la capital de la Provincia de Guanentá.
Desde allí, es fácil desplazarse hacia el corregimiento de Guane, a donde los visitantes pueden llegar ya sea por carretera o luego de una caminata de dos horas por un camino de herradura- o de Lenguerke-. Es una especie de pueblo detenido en el tiempo en cuya plaza central además de fósiles y chuchos de calabaza, se encuentran varias tienditas típicas que ofrecen la tradicional Chicha de Maíz o sabajón de variados sabores.
Quienes llegan a este lugar devoto de Santa Lucía, patrona de los ciegos, también aprovechan para visitar el museo arqueológico y paleontológico que allí existe desde 1970.
Dentro de la misma ruta también puede visitarse el municipio de Villanueva, en donde además de encontrarse fábricas de chocolate, cultivos de tabaco, fríjol y uva, el viajero puede disfrutar de paletas de sabores exóticos como corozo, aguacate, chicha y bocadillo, entre otros.
Socorro y su historia
El 16 de marzo de 1781, estalló en la plaza de mercado de la Villa del Socorro un levantamiento de unas 2.000 personas del común contra el cobro del impuesto de la Armada de Barlovento. Una vendedora, llamada Manuela Beltrán, rompió el edicto que divulgaba el arancel en la puerta de la Administración de las alcabalas. La furia popular asaltó los estancos de tabacos y aguardientes. Durante la semana siguiente se extendió este levantamiento a Simacota, San Gil y Pinchote, y durante la primera quincena de abril llegó a Confines, Barichara, el Valle de San José, Oiba, La Robada, Guadalupe, Charalá y Santa Ana.
Así comienza el referente histórico que ubica a Socorro, Santander, como el lugar en donde se dio la primera chispa de la América en Libertad. De ahí que hoy sus calles céntricas y en su Parque central, denominado de La Independencia, rinda homenaje a sus héroes y heroínas a través de varios monumentos que se observan en el desprevenido caminar.
Se dice que Jose A. Morales se inspiró en las calles empedradas de este municipio para componer su famosa canción “Pueblito Viejo”, que llega casi a sus 320 años de fundación y que cuenta con la monumental Catedral de Nuestra Señora del Socorro, la catedral de piedra labrada más grande de Colombia y una de las más grandes de Suramérica. Su construcción tardó varias décadas y decenas de bazares y bingos para terminarla. Su complejidad implicó traer piedras de Barichara, pero también el costoso órgano alemán y el mármol de Carrara (Italia). Más interesantes aún son las leyendas que dicen que por debajo de la construcción pasa un “brazo de mar”.
En Socorro, que fue capital del Estado Soberano de Santander por varios años, también es de visita obligada el Convento de los Capuchinos, el primer convento de esta congregación en Latinoamérica y la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá. También admirar las hermosas casonas de barandales largos y columnas que otrora sirvieron para atar y torturar a los héroes que lideraron la Revolución de los Comuneros.
Lastimosamente, la casa de los Franco, donde años atrás fue arrancado el Edicto de los impuestos por Manuela Beltrán y que sirvió de pretexto para encender la llama revolucionaria, fue demolida para erigir desde entonces una entidad bancaria.
Y la guabina y el bocadillo
Las muchachas de mi Vélez
Son altas y pisan duro
Y no se dejan “tramar”
Con cáscaras de maduro
Coplas como la anterior se escuchan cada año en el parque del Folklor del municipio de Vélez, en donde se realiza el tradicional festival de la guabina y el tiple, que ya cumple cuatro décadas de tradición.
El festival reúne a representantes de la música de la región, interpretes de guabina, torbellino y bailes propios de la zona. Es muy común que en estos días de fiesta los veleños y visitantes luzcan hermosos sombreros de jipa, de ramo y de caña, alpargates de fique, pañolón y ruana. La nota más alegre de la fiesta la da, sin duda alguna, el tradicional y original desfile de las flores que pone color a todas las calles de este Pueblo ubicado a 231 kilómetros de Bucaramanga.
La estructura arquitectónica del Colegio Universitario, una institución creada por Francisco de Paula Santander es Monumento Nacional y la iglesia “atravesada”, constituyen uno de los principales atractivos urbanos de ese municipio.
Mención aparte merecen las fábricas de bocadillo famosas no solo en Vélez, sino en municipios cercanos como Barbosa – Puerta de Oro de Santander y Moniquirá, Boyacá. Las técnicas para la elaboración del producto se han heredado de padres a hijos o mediante el aprendizaje de los operarios de las fábricas que posteriormente se independizaron.
Hoy este manjar se ha diversificado a tal punto, que no sólo se compra bocadillo, sino: tumes, lonja, la veleñita y trocitos entre otros.
En la misma ruta el turista puede desplazarse hacia el municipio de Puente Nacional en donde no sólo podrá deleitarse con auténticas almojábanas preparadas en horno de barro, sino que además podrá visitar la antigua estación del ferrocarril.
Cable vuelo en Panachi
Quien pisa esta Provincia del Sur de Santander, no puede dejar de visitar el Parque Nacional del Chicamocha, Panachi, localizado a sólo 40 kilómetros de San Gil y distante 54 de Bucaramanga.
Construido en el imponente Cañón del Chicamocha, se ha convertido en el lugar donde converge la naturaleza, la historia de la verraquera santandereana y la cultura artesanal de esta región.
El lugar cuenta con el teleférico más largo del mundo, el cual tiene una capacidad para transportar 39 góndolas hábiles para recibir a ocho pasajeros cada una. La tarifa de este atractivo es de $40.000 adultos y $22.000, (Adulto mayor. Mayor de 60 años y niños de 2 a 5 años) valor que incluye el ingreso al parque.
Una de las más grandes atracciones en dicho parque es el cable vuelo. El primero de ellos y más antiguo está ubicado en la parte posterior del parque y permite admirar todo el cañón y el río Chicamocha, tiene 450 metros. El
segundo es el cable vuelo mirador, es más corto pero con más vértigo y emoción y el último es el cable vuelo de niños.
Otros sitios a visitar allí son: El Pueblito santandereano, la Plaza de Banderas, el Museo Guane, el monumento a la Santandereanidad (La Hoja de Tabaco), el Mirador 360°, el parque de las cabras y el de los avestruces y la pista de hielo artificial.
Panachi está abierto todos los días entre las 8:00 de la mañana y las 7:00 de la noche.
Más información en www.parquenacionaldelchicamocha.com
Tips para el viajero:
- Si viaja desde Bogotá vía terrestre, puede llegar a Santander por la ruta Tunja- Barbosa, o si lo prefiere por la carretera Zipaquirá- Ubaté- Chiquinquirá- Puente Nacional- Barbosa. Si su recorrido lo inicia en la Costa Atlántica deberá tomar la vía que pasa por Bosconia, Aguachica y San Alberto. Desde Medellín la ruta que debe tomar es la que pasa por Bello, Puerto Berrío, Troncal del Magdalena Medio, Girón.
- Diferentes empresas de transporte terrestre se desplazan a Santander: Berlinas del Fonce, Copetrán, Omega, Flota Boyacá, Cooperativa Reina, Concorde, son tan solo algunas. El recorrido desde Bogotá hasta Bucaramanga es de aproximadamente nueve horas en bus.
- Existe una variada oferta hotelera en la región que incluye hoteles, hostales, fincas, casas, cabañas y hasta posadas turísticas.



